Argentina tiene buena energía para el mundo

El sistema energético argentino cuenta con un enorme potencial: desde una de las reservas de hidrocarburos más importantes del mundo hasta recursos eólicos y solares con tasas de productividad que compiten con los mejores lugares del planeta. Asimismo Argentina cuenta con vastos aprovechamientos hidroeléctricos (25% de la matriz eléctrica) y otro tanto de bioenergías que son la pareja perfecta de la incesante actividad agrícola de nuestro País.

Transformar todo este potencial en energía, con los beneficios de desarrollo, valor agregado, trabajo y generación de riqueza, representa un desafío y una gran oportunidad al mismo tiempo. En este sentido, uno de los principales aspectos es encontrar mercados interesados y apropiados para colocar esta energía que Argentina es capaz de generar.

El gas natural es un buen ejemplo de esta realidad. La demanda local de gas en verano apenas alcanza un promedio de 110 millones de m3 por día (MMm3/día), mientras que en invierno, según información publicada por ENARGAS, puede llegar a los 160 MMm3/día. De hecho, en el mercado, hay coincidencia en que esa cifra es superior pero encuentra este tope porque no hay oferta de gas para cubrir, especialmente hoy en día con una economía en estado de recesión por la pandemia. En la última semana de julio de este año, por ejemplo, debió cortarse el suministro de generación eléctrica a industrias para asegurar el abastecimiento a hogares. Y esto deriva en que las demandas industriales insatisfechas migren hacia alternativas más costosas y menos sustentables como los combustibles líquidos.

Esta realidad muestra la necesidad de incorporar elementos que brinden flexibilidad. Desde sistemas de almacenamiento y “demand response” que mejoren la resiliencia del sistema eléctrico en general hasta importaciones de GNL para cubrir picos de invierno e incluso pensar seriamente en la exportación de Gas Natural de manera contra-estacional. En esta simple infografía que publicamos recientemente, mostramos la capacidad remanente que aún tienen los gasoductos de exportación del sistema de transporte.

El mundo exige una energía cada vez más competitiva, flexible y dinámica. Tenemos recursos inigualables para insertarnos en él y transformar el enorme potencial en riqueza, trabajo, valor agregado y divisas, interactuando de modo inteligente. Desarrollar mercados donde colocar excedentes de gas de verano es uno de los caminos inmediatamente disponibles para transitar este desafío.

En una etapa de diversificación como la que estamos atravesando, el sector invita a moverse: la mejor alternativa es adaptarse para crecer.

Acompañando el progreso hacia un futuro con más adaptabilidad y flexibilidad, SAESA, apuesta a encontrar soluciones a la medida de sus clientes, que permitan al usuario contar con opciones a la hora de encontrar el mejor camino para eficientizar su matriz de costos energéticos.

Juan Bosch
Presidente