Importador y exportador: la relación de Argentina con el gas natural

En publicaciones anteriores hablamos de las cuencas de producción, de la demanda, y del potencial energético de nuestro país.

Recapitulemos. La demanda argentina de gas en verano apenas alcanza un promedio de 110 millones de m3 por día (MMm3/día), mientras que en invierno supera los 135 MMm3/día). Según la información publicada por ENARGAS la demanda pico de invierno puede llegar a los 160 MMm3/día. De hecho, estudios realizados por importantes analistas coinciden en que la demanda es aún superior, pero encuentra este tope porque no hay oferta de gas para cubrirla. Las demandas insatisfechas migran a otros combustibles más caros y menos sustentables, como los combustibles líquidos.

Por potencial productivo, podríamos satisfacer los picos de invierno tranquilamente. Sin embargo, dimensionar el sistema para esos picos sin incorporar otros elementos no es una solución lógica. Los sistemas de almacenamiento, las importaciones de GNL para cubrir picos de invierno, los mecanismos de demanda response y otras varias herramientas entran en juego aquí, junto con la posibilidad de hacer exportaciones contra estacionales de excedentes de gas.

Como se puede ver en el cuadro, la evolución de la balanza comercial en gas natural ha pasado por diversas situaciones en los últimos 25 años. En 2020, las importaciones son mayormente de Bolivia por red y de GNL en el puerto de Escobar. Las exportaciones ocurren casi exclusivamente a Chile. Ambas operaciones tienen todavía un largo camino por recorrer en potencial y eficiencia, pero con infraestructura muy a mano para dar los primeros pasos en el corto plazo. Por ejemplo Brasil, hoy prácticamente en cero, tiene necesidades muy complementarias a las nuestras y los gasoductos disponibles para iniciar operaciones mañana mismo.

El mundo exige una energía cada vez más competitiva, flexible y dinámica. Tenemos recursos inigualables para insertarnos en él y transformar nuestro enorme potencial en riqueza, interactuando de modo inteligente. El marco regulatorio adecuado dispararía rápidamente cambios positivos en esta realidad, habilitando la generación de trabajo, valor agregado y divisas para el país.

Pedro Lanusse
Gerente General