‘Un nuevo modelo que ya está en marcha’
— por Juan Bosch, presidente de SAESA
En SAESA sostenemos, desde hace tiempo, que la energía en Argentina dejó de ser un problema para transformarse en una oportunidad concreta.
Durante mucho tiempo, sufríamos de cortes imprevistos, tarifas distorsionadas y subsidios sin foco. Hoy, ese paradigma empieza a cambiar: reglas claras, planificación, competencia y visión a largo plazo.
Argentina está entrando en una etapa distinta: tratar de construir un modelo energético robusto con el objetivo a largo plazo para invertir, operar y crecer.
Un sistema con reglas claras, tarifas realistas e inversiones aseguradas
Las nuevas revisiones tarifarias para gas y electricidad (2025 2030) marcan un antes y un después.
Por primera vez desde 2002, las tarifas incluyen: inversión en redes, transporte, distribución y mantenimiento. Esto permite a las empresas trabajar con certezas, planificar a mediano y largo plazo y ofrecer un mejor servicio.
Hacia el futuro con gran crecimiento
Estamos buscando seguir expandiéndonos y encontrando nuevas oportunidades para mantenernos en el mercado global de bioenergías. Sabemos que Argentina tiene el potencial para convertirse en un proveedor clave de biocombustibles.
Desde SAESA seguimos innovando nuestros procesos y teniendo siempre el compromiso para impulsar estos materiales para llegar a un futuro más sostenible.
No podemos volver al populismo energético
.Es clave que entendamos que el populismo energético no es sostenible. No se puede regalar energía sin consecuencias. Si las tarifas no reflejan los costos reales, el sistema se desfinancia y lo terminan pagando los sectores más vulnerables a través de inflación, déficit o deterioro de la infraestructura.
Creemos que la ayuda social debe existir, pero con lógica, segmentación real y sin distorsionar precios. El modelo energético que necesita Argentina requiere equilibrio: competitividad para atraer inversión y apoyo directo para quienes realmente lo necesiten.
Hoy Argentina tiene los recursos y las condiciones para consolidarse como proveedor energético regional y global. Lo estamos viendo con el crecimiento de Vaca Muerta, con la expansión de los proyectos de GNL, y con las primeras exportaciones de bioenergías y feedstocks de segunda generación que desde SAESA ya alcanzan más de 1.200 toneladas exportadas a Europa y países limítrofes.
Todo esto es posible porque el modelo está cambiando. Porque hay reglas. Porque hay decisión. Porque, como decimos en SAESA, ya no hay vuelta atrás.
